



Las habitaciones poseen personalidad propia, con diseños que recorren desde la tradicional buhardilla, hasta el más puro estilo vanguardista. Una cuidada iluminación, unos aseos mimados al límite y unos suelos de nobles maderas, ensalzan todavía más su confortabilidad.
En la bodega-comedor descubrirá una selecta carta de vinos: desde la garnacha al tempranillo, desde el merlot hasta el mazuelo o el cabernet, sin olvidar al albariño, todas las uvas están presentes. Y todo ello acompañado de una gastronomía única: la cocina trata a las verduras con excelso mimo, sus carnes y pescados a la brasa hablan por si solos, la presentación de sus postres es excepcional. El fuego del hogar y el exquisito servicio de sus empleados hacen el resto.
Junto al hall de entrada encontrará la recepción, que esta abierta las 24 horas, y el ascensor que nos comunica las cuatro plantas donde se disponen un total de doce habitaciones. Podrá disfrutar de un acogedor bar-cafetería y de su bodega-comedor, donde degustará las exquisitas especialidades que nos presenta su afamada cocina.
La sostenibilidad ha sido un argumento esencial en la concepción del establecimiento, dispone de calefacción y agua caliente obtenida desde las energías renovables y toda su grifería es ahorradora de agua.
Situada en el centro del Sistema Ibérico, más cerca del Moncayo que del Javalambre, justo donde Aragón junta a las dos Castillas, la comarca de Calatayud-Aranda, ha sido y será siempre una encrucijada de caminos y por tanto testigo excepcional de la historia: fue celtíbera en Segeda, con Bílbilis asentamiento romano, fue tierra de comuneros, y por ello ruta elegida por el Cid.